La primera vez escalando el nevado Mateo
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La aventura comienza así. En mayo del 2023, mi prima y yo fuimos a Huaráz con el objetivo de escalar el nevado Mateo. Ya teníamos contratado la agencia de turismo de alta montaña que nos llevaría hasta la cumbre del nevado. Llegamos un día antes del día programado para el ascenso, ya que era necesario que nos aclimatemos a la altura, ese día básicamente paseamos por la ciudad de Huaráz.
Ya en la noche anterior al día del ascenso fuimos a probarnos los
implementos a la agencia de turismo de alta montaña. Nos
probamos los zapatos para trekking, crampones, arneses y luego recibimos una
breve charla con las instrucciones para escalar. Esa noche, después de cenar y
comprar algunos snacks para la escalada y algunos implementos que nos faltaban,
nos dispusimos a dormir temprano ya que al día siguiente pasarían a recogernos
al hotel a las 3 am.
Al día siguiente nos despertamos
a las 2.30 de la madrugada, después de media hora llegó la minivan de la
agencia de turismo para llevarnos hasta el nevado Mateo. Durante el trayecto
hacia el nevado yo estaba emocionada, me emocionaba todo, pero aun así quería
descansar ya que el viaje duraba aproximadamente tres horas hasta la base del
nevado Mateo.
Traté de dormir, pero por lo mucho dormí unos 20 minutos, mi prima que estaba en el asiento de al lado dormía profundamente apoyada en la ventana, yo trataba de dormir, pero no podía, escuchaba a mi guía que iba de copiloto conversando con el conductor y escuchando música. Desde mi asiento que estaba hacia el pasillo trataba de ver por la ventana el paisaje, aunque a esas horas no lograría ver mucho, aún así, lograba ver el hermoso paisaje aún oscuro con el cielo estrellado, las montañas y nevados levemente iluminados, y en especial un hermoso y enorme nevado que se alzaba imponente desde el costado de la carretera muy cerca de nosotros, cubierto de un blanco impresionante, que parecía tocar las estrellas, un paisaje idílico. Tenía mucha curiosidad también por ver la flora que crecía en el lugar, así que trataba de reconocer algunas plantas de árboles y arbustos que veía en medio de la oscuridad a través de la ventana.
Llegamos al puesto de control para el ingreso al Parque Nacional Huascarán, abrieron la puerta de la minivan y entró una ráfaga de viento helado, eran casi las 5 de la mañana y ya podía imaginarme el frio que hacía en el nevado pues ya estábamos cerca. Ahí pagamos el acceso al parque, un señor muy amable que era el guardaparque pasó a contar la cantidad de personas que íbamos dentro del vehículo y después de unos minutos continuamos el viaje.
Yo seguía fascinada con las vistas tan hermosas del paisaje y los nevados que
rodeaban la carretera. No sé si soy yo la única que se deja asombrar por esto
pero para mí esa madrugada en ese trayecto hacia el Mateo, fue el inicio de una experiencia
realmente increíble.
Llegamos al pie del nevado Mateo casi a las 6 de las mañana, rodeados por el bonito color del que se pinta el ambiente cuando ya no es de noche pero tampoco de día. El lugar se llama Punta Olímpica, en ese sector hay un túnel muy largo que atraviesa las montañas por debajo de los nevados, y por donde continúa la carretera hacia otros pueblos.
Descendimos del vehículo y nos pusimos los implementos para comenzar el ascenso al nevado. El trayecto consistía primero en un sendero de rocas y tierra y luego el ascenso sobre nieve. El guía nos llevaba sólo a mi prima y a mí, lo que me hacía sentir un poco de exclusividad que fuera así. Empezamos la caminata cuando aún el día no aclaraba, y a medida que fuimos ascendiendo por las rocas el día empezaba a clarear.
El ascenso por roca fue
complicado porque debíamos tener mucho cuidado ya que las rocas estaban
cubiertas por capas delgadas de hielo lo que podría causar que nos resbalásemos.
Sumado a eso, la altitud iba aumentando lo que complicaba muchos mas las cosas
ya que viviendo en la costa y sin mucha preparación física nuestros pulmones no
respondían a la exigencia del ascenso. Hacíamos descansos cada 15 minutos y
aunque nuestros pasos eran lentos nuestro ritmo era constante y nos dimos
cuenta que éramos los que encabezábamos el grupo de escaladores y el guía nos
dijo que probablemente seamos las primeras personas del grupo aquel día en llegar a la cima del nevado.
Cuando terminamos el sector de roca y comenzaba la zona de
nieve nos pusimos los crampones, guardamos las zapatillas de trecking en nuestras mochilas, y el guía nos ató la cuerda a nuestros arneses colocándonos en el siguiente orden, a la cabeza iba él, después al medio yo, y al final mi prima, los tres unidos por la cuerda, y comenzamos el ascenso sobre la nieve con el
piolet en mano. Todo esto era totalmente nuevo para mí.
Este nevado es considerado fácil de escalar, para principiantes. Quizás sea cierto, pero eso no significa que no necesite preparación física previa. Estábamos en pleno ascenso y por efectos de la altitud cercana a los 5000 msnm, por momentos sentía mareos, falta de aire, espasmos, así que por momentos pensaba que era mejor no continuar, que era mejor que paré ahí y regrese a la minivan, pero continuaba el ascenso mientras el guía nos iba contando casos de personas que no pudieron y tuvieron que retornar, así que yo estaba pensando en esa opción. Al parecer mi guía se dio cuenta que estaba teniendo dificultades y me dijo te estás agitando, le respondí que sí, y me indicó que inhale por la nariz exhale por la boca y que a ese ritmo lleve los pasos, y realmente funcionó esa técnica de respiración.
Continuamos el ascenso sobre la nieve y de pronto el guía nos dice que, ya que tenemos buena capacidad física vamos a escalar por una vía que no es muy usada normalmente pero que es más exigente. Esta ruta difícil iba en línea recta cuesta arriba hacia la cima del nevado mientras que la ruta habitual formaba como una L en el ascenso, es decir tenía menos pendiente que la ruta difícil. Nosotras aceptamos el reto.
Comenzamos la escalada hacia la cima del nevado Mateo por esta ruta difícil, fue realmente complicado porque hablábamos de una pendiente cuesta arriba en promedio de 70 grados. Estábamos en pleno ascenso cuando de pronto comenzó una ventisca fuerte, comenzó a nublarse y a caer nieve que nos golpeaba en la cara con el viento helado y nos empujaba hacia atrás, pero continuamos subiendo, clavando los piolet y la punta de los crampones sobre el piso casi vertical de nieve endurecida. Estábamos más o menos a la mitad de esta vía cuesta arriba cuando de pronto siento resistencia en la cuerda que me jalaba para atrás, era mi prima que estaba cansada y desanimada de continuar el ascenso por esta vía. El guía y yo la animamos a continuar el ascenso por esta ruta, pues a esa altura ya no era posible dar marcha atrás.
Llegamos hasta una parte semi plana donde el guía me dijo que el se adelantaría para asegurar la cuerda y que esperáramos por un momento hasta que la cuerda que me ataba a él se tensara y él nos indicara continuar. Mientras el guía subía, me senté sobre la nieve esperando que mi prima llegue. Una vez que llegó mi prima le dije lo que el guía me había indicado, esperamos un momento, pero como el guía no nos daba la indicación de continuar y estábamos solas en medio de las montañas con nieve y el ambiente nublado, empecé a sentir un poco de ansiedad, pero debía mantener la calma y solo esperar la indicación del guía que confiaba que no demoraría mas, habrían pasado 10 minutos pero parecía una eternidad. Mi prima me dijo subamos ya y le dije que no, que debíamos esperar la indicación del guía, así que esperamos un poco mas y por fin la cuerda se tensó y desde lo alto escuchamos la indicación del guía para continuar.
Así que continuamos el ascenso. Desde este
punto hacia la parte donde estaba nuestro guía ya había menos pendiente, así
que el ascenso fue un poco más fácil. Estábamos a una altitud
mucho mayor y podíamos ver hacia abajo toda la pendiente casi vertical por
donde habíamos subido. Continuamos caminando y nuevamente debíamos repetir la
operación anterior. Ya faltaba muy poco para llegar a la cima, el tramo era mucho más plano, y en la cima del nevado estaba el guía esperándonos junto a otro guía más que acababa de llegar a la cima también. Estábamos a unos 50 metros de distancia para llegar a la cumbre, por una especie de loma cubierta de nieve, y de pronto el
otro guía nos dice haciendo señales con su mano para caminar más hacia la derecha, yo
no entendía porque decía eso con insistencia, cuando veo el piso y
veo una grieta profunda en la nieve hacia mi izquierda, que si pisábamos podría desprenderse
y deslizarse hacia abajo, así que nos alejamos hacia la derecha caminando con cuidado, y por fin llegamos a la cima del nevado Mateo.
Apenas llegamos a la cumbre los
guías muy amables y entusiastas nos abrazaron y felicitaron por lograr la
cumbre del nevado, fue un momento especial, sentía la energía de los nevados más
altos que nos rodeaban y el calor humano de los guías. El sol brillaba fuerte
por encima de las montañas de nieve, un hermoso arcoíris circular rodeaba el sol, sentía el aire puro, mucho silencio y paz.
Después de estar en la cumbre del nevado Mateo por al rededor de 20 minutos, donde nos tomamos fotos, comimos nuestro snack de desayuno y conversamos un poco con el guía, empezaron a llegar más escaladores por la vía “fácil”. Entonces empezamos el descenso por esta vía, despacio con mucho cuidado, éramos los primeros en comenzar el descenso y en el camino nos encontramos con personas que estaban aún subiendo a la cumbre y muchas de ellas a las que les habíamos pasado cuando estábamos en el ascenso. Nos veían y se sorprendían de que ya estemos bajando y ellos aún subiendo y nos felicitaban muy cálidamente. Continuamos descendiendo a paso lento, aun nadie descendía. Una vez que terminamos la parte de la nieve nos quitamos los crampones, los guardamos en la mochila y nos pusimos las zapatillas de trecking nuevamente, y empezamos el descenso sobre las rocas. De nuevo una zona muy complicada y donde debíamos tener el doble de cuidado que en la nieve y que en el ascenso. El descenso fue lento pero entretenido por las historias que nos compartía el guía sobre su experiencia como guía de alta montaña durante los 10 últimos años.
Llegamos al punto de inicio del ascenso donde estaban los vehículos esperando para llevarnos de retorno a Huaráz. Mientras esperábamos al grupo, para no aburrirnos el guía nos llevó a conocer el interior del túnel Punta Olímpica que atraviesa por debajo de estos nevados, ingresamos unos 500 metros al túnel donde hacía mas frío que en el exterior y caían gotas de agua del techo del túnel, así que decidimos volver a la minivan.
Esperamos ahí en promedio 2
horas, estábamos muy cansadas, así que intentábamos dormir. Permanecer por
mucho tiempo a esa altitud (4700 msnm) nos provocó mal de altura, dolor la
cabeza y mareos. Algo que no nos había sucedido al escalar el nevado ni al
llegar a su cima que está a 5200 msnm, pero si ahí mientras esperábamos al
grupo. Esperamos desde las 10 am hasta la 1pm cuando por fin iniciamos el
retorno a Huaráz.
En el trayecto de retorno pude apreciar toda la belleza del paisaje, los bosques hermosos de Quinuales, Quishuar, Colle, que son árboles nativos de las montañas de Perú y que lamentablemente están en peligro de extinción, sin embargo da satisfacción observarlos en su hábitat en abundancia rebosante. Cuánto gusto me da que estos bosques estén conservados, que de cierta forma el parque nacional esté cumpliendo su función de proteger estos bosques hermosos.
Llegamos a un restaurante muy rústico y sencillo donde almorzamos. Yo pedí
picante de cuy que estaba delicioso. Este plato consistía en trigo amarillo sin
aderezo mas que quizás ajo, papas peladas partidas por la mitad bañadas con un
aderezo entre rojo y amarillo ligeramente picante y una presa de cuy frito con
la piel bastante crocante, la entrada era una sopa de trigo que también estaba
deliciosa.
Y después de una hora y media más de viaje llegamos a Huaraz, nos despedimos
del guía y de nuestro equipo de amigos con los que viajamos en el vehículo. Me
quedé con la satisfacción de haber cumplido ese reto, y cada uno del equipo a
su propio ritmo, unos más rápidos que otros pero al fin y al cabo cada uno lo
logró. No creí que esta experiencia me atraparía. No imaginé jamás que esta
primera experiencia de escalar un nevado me haría querer escalar más.
El nevado Mateo su nombre
original no es Mateo. El nombre original de este nevado es Contra hierbas, pero
hoy en día es mas conocido como Mateo debido a que, según nos relató nuestro
guía, años atrás un niño de 8 años llamado Mateo llegó a la cima de este nevado
y desde ese momento empezaron a llamarlo nevado Mateo.
El parque nacional Huascarán es sumamente hermoso, sin necesidad de escalar un nevado estar ahí ya de por si es una gran experiencia por la belleza de sus paisajes y la energía que transmiten las imponentes montañas y nevados. Y con esto quiero terminar, si tienes curiosidad de ir a escalar un nevado, hazlo, porque es una experiencia que vale la pena, el frio y el esfuerzo, y que te permitirá ver que eres capaz de hacer más cosas de lo que siempre hubieras imaginado.
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| Comenzando el ascenso |
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| El ascenso sobre roca |
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| Pasándola mal aunque no parezca |
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| Ya cerca a la cima |
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| Cumbre lograda |
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| Mi prima y yo |
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| Mi prima y el guía |
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| El Guía llevándonos al túnel |









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