Caminata 2009 - Laguna Wuarmicocha - Surcubamba

                                          

Wuarmicocha es una grande y hermosa laguna altoandina de forma rectangular que pertenece al centro poblado de Palca, distrito de Surcubamba, en Huancavelica. Es la laguna mas grande del Nor-Oriente de la provincia de Tayacaja, recorrerla de extremo a extremo a pie toma una hora. Wuarmicocha es un vocablo quechua que traducido significa ´Laguna mujer´. Hay muchas leyendas en torno a esta laguna, dicen que está encantada.

Era Junio del 2009 y motivada por las anécdotas de mi padre de sus caminatas hacia la laguna Wuarmicocha en los años 80, también por las múltiples historias que crecí escuchando sobre esta laguna, y el relato que encontré algún tiempo atrás en internet sobre un recorrido a pie realizado por unos investigadores por esos lugares, planifiqué hacer una caminata hasta Surcubamba desde el pueblo de Andaymarca (Colcabamba), pasando por la laguna Wuarmicocha.

La primera persona que estaba segura que querría hacer esta caminata era mi hermana, luego invité a unos amigos y amigas de la universidad para que se unan, y de ellos, solo un amigo se unió a la aventura. Mi sobrino también se unió a nosotros. Así que emprendimos el viaje a finales de Junio de ese año.

Día 1:

El día del viaje el punto de encuentro era la agencia de buses 'Señor de Ataco', en Huancayo, para ir hasta el pueblo de Pichiu, en el distrito de Colcabamba. Éramos finalmente, cuatro aventureros, mi amigo de la universidad, mi hermana, mi sobrino y yo, dispuestos a caminar y conocer esta ruta poco transitada, desolada y que no conocíamos, pero que nos parecía fácil por todas las averiguaciones que habíamos hecho.

El bus salió aproximadamente a las 10 am de Huancayo y llegamos al pueblo de Pichiu a promediar las 3 de la tarde, después de pasar por Pampas, Colcabamba, Campo Armiño, la central hidroeléctrica Santiago Antúnez de Mayolo y cruzar el rio Mantaro. En Pichiu tomamos un camión que nos llevó a Andaymarca, a donde llegamos a la 4 pm aproximadamente. Después de almorzar y hacer algunas averiguaciones con la gente del lugar, emprendimos la caminata a las 5 pm. Nos dijeron que en dos horas llegaríamos al pueblo de Pumamachay, donde debíamos de pasar la noche.

Caminamos desde Andaymarca cuesta arriba, pasamos por un cementerio y ya casi oscurecía, ya habían pasado dos horas pero no encontramos pueblo alguno. Ya era de noche cuando llegamos a la cumbre de un cerro desde donde el camino empezaba a descender, pero era muy difícil continuar ya que estaba oscuro y las linternas no ayudaban. Estábamos preocupados porque no encontrábamos el pueblo y nos preguntábamos si habríamos tomado el camino incorrecto. Descendimos un poco por el camino pero caminar en la oscuridad podría ser peligroso, entonces decidimos acampar a la intemperie con las bolsas de dormir que habíamos llevado. Vimos en el GPS, estábamos a una altitud de 4000 msnm, no teníamos otra opción que abrigarnos, prender fogatas y turnarnos para dormir.

Fue una noche muy fría, prendimos dos fogatas con las bostas que habían desperdigadas por el lugar, y juntando algunas ramas secas mantuvimos el fuego durante la noche. Cenamos hotdog y galletas de agua, nos abrigamos para descansar pero no dormimos.

Durante la noche, cada uno en su bolsa de dormir, recostados sobre el suelo helado tratábamos de pegar el ojo, pero el frio intenso del suelo y del ambiente, además de la preocupación de estar expuestos a cualquier peligro, hacía imposible que lográramos dormir. Veía en el firmamento como las estrellas se desplazan de un extremo a otro del cielo según pasan las horas hasta aproximarse el amanecer y perderse poco a poco por la luz del sol. El lucero de la mañana se asomaba por detrás de las montañas precediéndole al sol y trayéndonos la esperanza de un pronto amanecer, luego los primeros rayos del sol nos trajeron alivio de haber sobrevivido a esta noche.

Día 2:

Cuando aclaró comenzamos a alistar nuestras cosas para continuar nuestro segundo día de camino dispuestos a llegar a Pumamachay, Sune, luego la laguna Wuarmicocha y finalmente Surcubamba.

Apenas empezábamos a guardar nuestras cosas en las mochilas, cuando de pronto dos hombres locales se aparecieron por el camino que estaba a unos pasos de nuestro campamento, vestían sombreros y coloridas mantas en sus espaldas, como se visten las personas del lugar, nos vieron, y con prisa y alivio los saludamos y les preguntamos si estábamos en la vía correcta para ir a Pumamachay, nos respondieron que si, y que ellos también iban hacia ahí. Así que decidimos ir tras ellos.

Caminamos por una hora aproximadamente cuesta abajo y llegamos a Pumamachay, un lindo pueblo pequeño con casas de piedra y techos de ichu. No habíamos desayunado, así que llamamos a la puerta de una de las primeras casas que encontramos en el camino para pedir que nos vendan desayuno. Una pareja de ancianos muy amables nos abrieron las puertas de su humilde pero hermosa casita de piedras, nos sirvieron sopa de maíz molido y papa, y después de desayunar, y muy agradecidos con los ancianitos por su solidaridad, continuamos la caminata.

Ingresando al pueblo de Pumamachay.

Continuamos hacia Sune, el día era soleado y el camino era amplio y estaba bordeado de arbustos de flores moradas (una especie familiar silvestre de la papa). Nos acompañaba de rato en rato el canto del Lique Lique y algunas Huachuas volaban cerca a nosotros. Llegamos al pueblo de Sune al promediar las 11 de la mañana.

Ahí, compramos algunas provisiones para continuar el camino y buscamos un guía local que nos ayude a llegar a la laguna Wuarmicocha y no perdernos en el intento. Un señor llamado Néstor que estaba de paso por el pueblo de Sune y que tenía un caballo a disposición, aceptó ser nuestro guía. Nos guio hasta la laguna, por un sendero empinado y angosto, cuesta arriba a pleno sol del medio día y con una radiación fuertísima a esa altitud, la caminata se puso difícil. Después de varias horas de camino llegamos a nuestro destino, Wuarmicocha, al promediar las 2 de la tarde, 

Almorzamos varios metros arriba de la orilla de la laguna, unas personas que vivían en los alrededores nos vendieron papas nativas cocidas, las cuales comimos con el atún que habíamos llevado. Después de almorzar bajé con mi sobrino hasta la orilla de la laguna, donde desembocaba un riachuelo y habían varias Huachuas. Volvimos hasta el lugar donde estaban mi hermana, mi amigo y el señor Néstor nuestro guía, y después de alistarnos emprendimos la caminata hacia Surcubamba al promediar las 4 pm. El señor Néstor nos acompañó un par de horas mas guiándonos por un camino empedrado tipo graderías, a los lados del camino crecían flores pequeñas de color rosado y blanco. Llegamos hasta la cumbre de un cerro, y después de darnos indicaciones sobre el camino que debíamos seguir, el señor Néstor emprendió su retorno hacia Sune para dirigirse desde ahí a su localidad.

El sr Néstor nuestro guía, su caballo Huaychito y mi amigo, llegando a la laguna Wuarmicocha.

Eran las 6 de la tarde y solos de nuevo, sin guía, caminábamos a toda prisa conscientes de que tendríamos que caminar en la oscuridad por varias horas, ya que sabíamos que Surcubamba aún estaba lejos. Pasamos por una pequeña laguna, luego a lo lejos vimos unas luces y escuchamos el ladrido de perros, supusimos que se trataba del pueblo de Palca, pero decidimos no acercarnos a dicho pueblo ya que nos alejaría del camino a Surcubamba. Continuamos por el camino que empezaba a descender, pasamos por una casa que estaba al costado del camino a la cual llamamos pero solo un perro salió a ladrarnos.

Caminamos varias horas, y de nuevo nos sentíamos perdidos. Había luna aquella noche, y se veían iluminados los cerros, pero no reconocíamos ninguno que nos indique que estuviéramos cerca a Surcubamba. Estábamos cansados, con sueño, con hambre, sed, preocupados, de nuevo temíamos haber tomado el camino incorrecto, y que nos estuviéramos dirigiendo a otro lugar.

Colchón de nubes finalizando el segundo día de caminata en el año 2009.

Caminamos un largo tramo en silencio, solo con las esperanzas de que a la vuelta de algún cerro podamos reconocer los paisajes que rodean Surcubamba. En varias ocasiones solo nos encontrábamos con mas y mas paisajes desconocidos, y solo quedaba continuar ya que si no llegábamos a Surcubamba esa noche, debíamos llegar a algún pueblo donde dormir, no queríamos volver a pasar la noche a la intemperie.

Por fin, al voltear una cuesta por el camino, vimos el cerro de San Antonio, fácil de reconocer por su cima aplanada semejante a un volcán, saltamos de alegría, sabíamos que estábamos cerca a Surcubamba un par de kilómetros más cuesta abajo. Mas animados continuamos descendiendo, esta vez ya seguros de que estábamos en el camino correcto. Vimos a cierta distancia luces, supusimos que era el pueblo de Vista Alegre, así que tratamos de llegar lo mas rápido posible hacia aquel sector acortando caminos y cruzando por predios privados para ganar tiempo.

Llegamos a este pueblo muy cansados por el descenso, eran aproximadamente las 10:30 de la noche, y aunque no nos quedaban fuerzas para proseguir, debíamos continuar porque Surcubamba ya estaría a menos de una hora de camino. No había nadie en las calles, todo estaba cerrado, no había a quien preguntar que pueblo era ese o comprar algo, cuando de pronto apareció una joven a la que nos acercamos y le preguntamos si estábamos en Vista Alegre, nos respondió que sí, le dijimos que íbamos a Surcubamba y nos dijo que ella también quería ir para allá ya que tenía urgencia de viajar a Huancayo y ya que en Vista Alegre no habían camionetas, se animó a ir con nosotros a Surcubamba.

Caminamos muy cansados con ella como guía, pasamos por el pueblo de Paucarmarca, y a las 12 de la noche llegamos a Surcubamba. Era 29 de Junio, el día central de la fiesta patronal del pueblo y unas bombardas de colores nos dieron la bienvenida, que aunque sabíamos muy bien que no era por nuestra llegada, bromeamos con eso, ya que era simbólico como una celebración por haber llegado sanos y salvos a nuestro destino.

Nunca olvidaremos esta aventura, con sus momentos de angustia y preocupación, pero de paisajes hermosos y nuevos para nosotros. Una experiencia que nos atrevimos a vivirlo aún sin conocer las rutas, un poco arriesgado pero que gracias a Dios, a los Apus, a don Néstor y todas las personas que nos ayudaron de alguna forma, culminamos ilesos y con mucho aprendizaje adquirido.

En la actualidad (2024), ya existen carreteras hacia el pueblo de Sune y también desde Surcubamba hasta Palca, lo que facilita mucho recorrer estos lugares y conocer la laguna de Wuarmicocha, que al día de hoy es un atractivo turístico importante en Surcubamba, y a la que he vuelto a ir ya en dos ocasiones, una en el año 2019 y otra en el año 2023. 

Algo que sin duda siempre me conectará con ese viaje será el canto del Lique Lique (Vanellus resplendens), a donde vaya, cuando escucho el canto de ésta ave recuerdo con cariño aquella primera caminata a la laguna Wuarmicocha. (Haz click aquí para escuchar el canto de esta ave.) 

En el 2009 no contaba con una buena cámara de fotos, por ello las imágenes tomadas en aquel viaje no cuentan con una buena resolución. La primera foto que comparto antes de iniciar el relato es de mi última visita a la laguna en Julio del 2023. Las dos últimas fotos son de los años 2019 y 2023.

Mi hermana frente a una casa en el pueblo de Pumamachay



El camino y el paisaje en tramo Pumamachay - Sune, en el 2009.


Mi sobrino en la ruta al pueblo de Sune

La plaza y la iglesia del pueblo de Sune, perteneciente al distrito de Tintay Puncu.

La ruta Sune  - Wuarmicocha


Llegando a la laguna Wuamicocha

Mi sobrino en la orilla de la laguna Wuarmicocha

Dos lagunas pequeñas que alimentan a la laguna Wuarmicocha

Despidiéndonos de Wuarmicocha





Al pie de la laguna Wuarmicocha en el año 2019.

La laguna Wuarmicocha (2023).


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